Cómo explican la realidad los pesimistas, los optimistas y los economistas
En cada ciclo de ilusión y desencanto los argentinos se debaten entre un país "condenado al éxito" o uno cuya "única salida es Ezeiza". Si bien es aquí que nos tocó vivir, el debate entre optimismo y pesimismo trasciende la realidad local y es fuente inagotable de polémicas filosóficas acerca de cómo somos y cómo debemos entender el mundo.
Por Pablo Mira, La Nación, 22 de septiembre de 2019

Pesimismo
Los pesimistas suelen ser considerados más serios y moralmente superiores a los optimistas, y por eso los científicos críticos de la sociedad suelen tener mayor prestigio. El pesimismo complace por igual a soñadores utópicos, artistas en busca de inspiración y profetas oscurantistas. El pesimista desconfía del futuro promisorio y narra historias encantadoramente siniestras que revelan que el mundo estuvo, está y estará en problema
La posición pesimista bien podría tener una base científica. La Segunda Ley de la Termodinámica indica que una cosa puede salir mal de varias maneras y puede salir bien solo de unas pocas formas. El estado natural del universo es el desastre: todos los días ocurren atentados, crímenes y pérdidas irreparables, y lo saludable viene en dosis pequeñas. La evolución ha reservado su lugar para el pesimismo, pues lejos de crear las condiciones para ser felices, nos preparó para comer otros organismos o para evitar ser comidos por ellos. Hay que ser conscientes de los riesgos y prepararse para la lucha evolutiva.
Para un pesimista, un optimista no es más que un vendedor de ilusiones a domicilio, un ingenuo en el mejor de los casos y un defensor del statu quo y del poder en el peor. Un pesimista es, después de todo, un optimista con experiencia.
Optimismo
El pesimismo sirve para el análisis social, pero la gente suele comportarse así. El sobreoptimismo ha sido bien documentado: una gran mayoría de la población afirma conducir mejor que el promedio, defiende tener hijos más inteligentes que el promedio y arriesga tener más altura que el promedio. Los libros de autoayuda insisten en que ser optimista habilita sentirse bien con uno mismo y triunfar en la vida.
Continuar leyendo Aquí