
El ferrocarril no es una forma corriente de viajar entre ciudades en una región de 19,5 millones de metros cuadrados acostumbrada al tránsito por carretera.
Muchos latinoamericanos miran con envidia los trenes de Europa, llenos de pasajeros y copados de turistas durante el verano, que unen las capitales europeas a velocidades de vértigo por unos precios asequibles para el ciudadano medio.
Además tienen unas frecuencias altas y se puede tomar el tren incluso los fines de semana.
Tiempo, precio, frecuencia y comodidad son las principales características de los trenes de alta velocidad en Europa.
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